Autor: admin

CUARENTA DÍAS EN EL MUSEO NACIONAL DE ARQUEOLOGÍA (MUNARQ)

El Museo Nacional de Arqueología al ser uno de los museos más importantes y representativos para la cultura y el patrimonio arqueológico del territorio boliviano, custodia más de 70.000 piezas arqueológicas de gran valor, algunas provenientes de otros lugares de sudamérica.   Por ello es necesario que tenga la atención y relevancia necesaria.

Cuando con gran interés y entusiasmo entré a formar parte de la administración del museo, pude notar que estaba: desamparado, sucio, en una situación de completo abandono, condición que no sólo se observaba en sus depósitos, sino también en sus salas de exposición, las cuales se exhibían con colores fríos, con los objetos desordenados y carentes de textos de explicación.  Probablemente, al ojo de alguien con algún conocimiento en museos, la muestra podría parecer que ningún especialista hubiese trabajado en ella.

Por tal motivo decidí hacer un nuevo plan museográfico, teniéndolo como prioritario para que en un tiempo más o menos corto puedan reabrirse las salas. Su reapertura podría efectuarse para finales del mes de enero, teniéndose 3 meses para lograr el objetivo.  Un hallazgo sorprendente  fue ver que las fechas de las entradas al museo llevaban 3 meses vencidas, lo cual debía arreglarse inmediatamente, pero a pesar que se hizo la gestión de solicitud,  ésta no sirvió de nada.

Lo primero en mi lista de este nuevo plan fue hacer un excelente equipo con los funcionarios del Museo: Luis Castedo y Sofía Sejas, además de un grupo de pasantes con quienes en un tiempo corto limpiamos los depósitos e hicimos un conteo de las piezas hasta donde el tiempo de mi estadía permitió hacerlo. Después de este arduo procedimiento, llegó el momento del poner en práctica el nuevo plan de museografía en las salas de exposición, sin embargo, sólo nos alcanzó para cambiar la primera vitrina. Ya que nos dieron aviso que no podíamos trabajar más en el museo por el cambio de Ministerio del de Educación al de Culturas.

Vitrina 1 Montaje anterior
Vitrina 2, Montaje Actual

Pero aun así, queda una gran cuestionante: ¿qué faltó por hacer? Después de sólo 40 días faltó mucho más de lo que se tenía planeado, por ejemplo, el mantenimiento de la infraestructura, pues el segundo piso del inmueble está en riesgo de caerse a causa de la humedad y la antigüedad del mismo. Además, para la seguridad de las salas es preciso hacer mantenimiento a las cámaras, volver a tener conexión segura a internet y colocar luces adecuadas donde realmente es necesario. A su vez, terminar la nueva museografía para tener un museo inclusivo para toda la comunidad.

A pesar  que el museo no logre reabrir sus puertas en el corto plazo, es necesario que este sea manejado por un especialista en este tipo de servicios, pues frente a los riesgos observados, tanto a los objetos como a la propia infraestructura, no existe alguien responsable que se haga cargo sobre tan importante patrimonio.

Techo de luna de las salas del museo que alberga material cultural de gran valor
Vista interior de una de las salas del museo

Mtr. Sandra de la Rocha

Conversatorio sobre el maíz prehispánico - SALP

La SALP organiza un conversatorio en torno a la defensa del maíz como patrimonio cultural

Continuando con nuestra serie de conversatorios sobre la situación del patrimonio arqueológico boliviano, abordaremos un tema muy sensible, no sólo para los arqueólogos, antropólogos, académicos, activistas, consumidores o productores de alimentos, sino para todos los pueblos indígenas y campesinos que habitan el territorio boliviano. Contaremos con la participación de María Julia Jimenez, ex directora y fundadora de Comité integrador de organizaciones económicas campesinas de Bolivia (CIOEC), activista por la alimentación consciente y representante en Bolivia de la organización internacional Slow Food. Junto a ella estará la destacada socióloga e investigadora en temas de practicas productivas y de alimentación, Bárbara Giavarini, miembro del colectivo Q’epi del Trueque La Paz y de la organización REDcicla Bolivia. Como parte de la Sociedad de Arqueología de La Paz estará Carlos Lémuz, arqueólogo, investigador y activista en defensa del maíz nativo y el patrimonio genético cultural. El conversatorio abordará los aspectos principales por los que se defiende al maíz nativo como patrimonio genético cultural, que involucra aspectos arqueológicos, históricos, tradiciones, mitos y practicas culturales propios de cada uno de los pueblos indígenas y campesinos de tierras altas, valles y amazonía.

Ocupación prehispánica y Manejo de Recursos en el Valle de La Paz

Por Carlos Lémuz Aguirre y Karina Aranda Alvarez

PRONUNCIAMIENTO DE LA CARRERA DE ANTROPOLOGÍA-ARQUEOLOGÍA SOBRE LOS INCENDIOS EN LA CHIQUITANÍA

Incendio de los bosques Chiquitanos (tomado de ucbcba.edu.bo)

Las Carreras de Antropología-Arqueología de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) se suman a la lucha de los pueblos indígenas contra el desastre ambiental provocado por los incendios forestales, cuyo resultado hasta la fecha son más de 2.000.000 de hectáreas quemadas, entre ellas el Bosque Seco Chiquitano. Este desastre es producto de la implementación de normas y políticas de ampliación de la frontera agraria en favor del sector agroindustrial beneficiando sus intereses, así como de las transnacionales, empresarios privados y gobiernos extranjeros.

Como consecuencia se ha afectado severamente a los pueblos que habitan el lugar, como el Chiquitano, Guarasug’we, Guarani, Guarayo y Ayoréode, a su memoria histórica, patrimonio cultural y arqueológico como sitios con arte rupestre registrados y otros, se ha puesto en riesgo a los conjuntos arquitectónicos de las Misiones de Chiquitos declaradas Patrimonio de la Humanidad, y se han destruido irremediablemente paisajes naturales, entornos con los que guardan relación indisociable; asimismo, cinco áreas protegidas están en riesgo y con ellas el patrimonio natural y cultural que contienen.

Ante esta situación expuesta, las carreras de Antropología y Arqueología:

  1. Exigimos a las autoridades del Estado el respeto a los derechos de los pueblos indígenas y sus territorios ancestrales, consagrados en normas nacionales e internacionales y ratificadas por el Estado boliviano, como el Convenio 169 de la OIT y la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas.
  2. Apoyamos las demandas y lucha de las comunidades y pueblos indígenas afectados quienes exhortan a la defensa de la vida. Exigimos la plena restitución de sus sistemas de vida (bosques, flora, fauna, funciones ambientales y otros) dañados por los devastadores incendios forestales en sus territorios.
  3. Exigimos que se implementen las medidas necesarias y se disponga de recursos económicos suficientes para proteger el territorio del pueblo Ayoréode en el que varias familias se encontrarían en aislamiento voluntario, respetando lo que dispone la Ley 450 de protección de los pueblos en situación de alta vulnerabilidad, que hasta ahora no ha sido establecida su institucionalidad para aplicarla. Los incendios forestales amenazarían enormemente su derecho de vivir en situación de aislamiento.
  4. Conminamos a cambiar el modelo productivo extractivista destinado a la producción de monocultivos y ganadería para la exportación, el cual está yendo en detrimento de la sobreviviencia de los pueblos indígenas y de la población boliviana, ya que dependemos de la conservación del ecosistema. Exigimos la abrogación de la Ley No 1098 del etanol y el biodiesel, la Ley No 1171 de uso y quema irracional de los ecosistemas.
  5. Demandamos de manera inmediata la abrogación de la Ley No 741 y el Decreto Supremo No 3973 que legaliza la ampliación de desmonte y la quema de bosques, así como de toda norma que esté en contra de los derechos de la madre tierra, las áreas protegidas y la ampliación desmedida de la frontera agrícola, que solo impulsa a la larga un saqueo desmedido de los recursos naturales y la capitalización de la madre tierra, a través de una falsa visión de desarrollo, que no asegura la sustentabilidad de la vida integra y las relaciones que venimos construyendo con la naturaleza, a la que sentimos no solo como proveedora de bienes económicos, sino como nuestra hermana y habitat de los dioses.
  6. Exigimos a las autoridades competentes encaminar políticas sostenibles que consideren primordialmente la vocación de los suelos, evitando la visión “desarrollista” que desvaloriza los bosques y provoca la deforestación, degradación y pérdida de los suelos, por el incentivo irresponsable de la ampliación de la frontera agrícola y dotación de tierras en áreas protegidas y territorios indígenas.
  7. Exigimos al gobierno una verdadera “pausa ecológica”, que permita una evaluación de la magnitud del desastre ocasionado al patrimonio cultural y natural a través de un equipo interinstitucional, con participación de las universidades públicas y de las organizaciones indígenas, estableciendo sanciones para quienes irresponsablemente atentaron contra nuestro bien común, y que se tomen las medidas necesarias para que se implementen programas de restauración, revirtiendo el daño ocasionado al patrimonio natural y cultural provocado por los incendios forestales en la Chiquitania. Alentamos a que los pueblos indígenas ejerzan una continua fiscalización en éste proceso, así como para detener todo intento de continuar con la destrucción de sus territorios y áreas protegidas a nivel nacional.
  8. Exigimos que toda norma y medida que involucre la afectación de las relaciones con la naturaleza, en los territorios indígenas y áreas protegidas, sea oportunamente consultada de buena fe y en conformidad con los postulados de la consulta previa a los pueblos indígenas y al pueblo boliviano en general.
  9. Promover el inicio de un proceso penal a la Ministra Vilma Alanoca por no haber protegido el patrimonio en riesgo, como señala la CPE (Art. 99) y la Ley de Patrimonio (Art. 48) por incumplimiento de deberes y omisión de su función ante el eventual daño y destrucción al patrimonio cultural y arqueológico ocasionado por los incendios forestales.
  10. Responsabilizamos al Ministro de Medio Ambiente y Aguas (responsable por velar que en la aplicación del Decreto Supremo No. 3973 se cumplan las medidas de resguardo y aplicación del Plan de Uso de Suelos), a la Autoridad de Bosques y Tierra (ABT), al Instituto Nacional de Reforma Agraria por el incumplimiento de la Ley 3545 en lo que respecta a los asentamiento humanos en tierras fiscales y a todas las instituciones y autoridades que promovieron el desmonte e incendio, por el enorme daño ocasionado, así como denunciamos que cuando los efectos del incendio eran evidentes y la población exigía la declaratoria de emergencia, la ABT continúo con su política perversa de desmonte y autorización de quemas.
  11. Rechazamos el uso político del desastre ambiental por todos los partidos políticos, pues las políticas generadoras del incendio se mantienen firmes, conciliadas con intereses de los agroindustriales y capitales transnacionales.
  12. Convocamos a movilizarnos permanentemente en defensa de la biodiversidad, el medio ambiente, la vida integra y apoyar las resistencias en los territorios de los pueblos indígenas.

https://drive.google.com/file/d/1Eifx7b3a6PIXcKy5fqFG1_0WHVwaSgwb/view?usp=sharing

 

Reseña de la publicación: «Gestión del Patrimonio Arqueológico en el Proyecto de Construcción de la Carretera Nazacara – Hito IV»

Tramo I: Nazacara – San Andrés de Machaca

2019. Administradora Boliviana de Carreteras – ABC (Sin autor). 

La Paz: ABC – FONPLATA. 49 páginas.


El pasado 30 de mayo del 2019 se presentó el libro «Gestión del Patrimonio Arqueológico en el Proyecto de Construcción de la Carretera Nazacara – Hito IV». Tramo I: Nazacara  – San Andrés de Machaca», publicación que fue auspiciada por la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC). El evento tuvo lugar en el Auditorio «Max Portugal» de la Carrera de Antropología – Arqueología de la UMSA. Con tal motivo se presenta una breve reseña de la publicación a objeto de que la comunidad arqueológica tome conocimiento de éste importante documento.

Llama la atención que la publicación no especifique el autor del texto y que tanto la presentación como la introducción tampoco lo tengan. No obstante, su contenido brinda al lector una panorámica del contexto bajo el cual se enmarcan los resultados del proyecto.

El primer acápite, bajo el extenso título Generalidades de la Gestión del Patrimonio Arqueológico en el Proyecto de Construcción de la Carretera Nazacara – Hito IV Tramo I: Nazacara – San Andrés de Machaca, ocupa 4 páginas en las cuales se describe inicialmente el relacionamiento de la carretera con la Red Vial Fundamental, la normativa que la incluyó, su reconocimiento en el marco del Plan Nacional de Desarrollo Bolivia Digna y la fuente de financiamiento con la que fue construida. Seguidamente se describe, de forma muy resumida, las obras de ingeniería y labores arqueológicas ejecutadas en el Derecho de vía (DDV). Finalmente, se describe el paquete normativo bajo el que las labores arqueológicas se hallan normadas (CPE, Ley Nº 530, Ley Nº 1333 y R.M. 020/2018).

El segundo acápite, denominado Reportes Arqueológicos e Históricos del Tramo Nazacara – San Andrés de machaca, nos introduce, en 10 páginas, a todas las fuentes documentales que contienen información relacionada a las áreas de influencia directa e indirecta del proyecto, además del cuadro cronológico-asociativo bajo el que se analizaron los restos arqueológicos hallados.

En el acápite de Actividades Arqueológicas dentro del Proyecto de Construcción de la Carretera Nazacara – Hito IV Tramo I: Nazacara – San Andrés de Machaca (tercero en la publicación), se explica (en 6 páginas), que se definieron 3 fases -de labores arqueológicas- para el acompañamiento de la obra constructiva. En la primera fase se habría re-evaluado los resultados vertidos en el Estudio de Evaluación de Impacto Ambiental, mediante la visita a los sitios reportados, y perforaciones para la verificación estratigráfica (además de una prospección de todo el DDV del proyecto). En la segunda fase se habría procedido a ejecutar las medidas compensatorias de impacto, resumidas en un rescate que incluía una recolección superficial del material arqueológico y excavaciones de sondeo y en extensivas en área. Una tercera y última fase habría servido para el monitoreo de obras durante la etapa constructiva.

El acápite final  (cuarto), denominado Resumen de los Alcances de las Actividades Arqueológicas dentro del Proyecto de Construcción de la Carretera Nazacara – Hito IV Tramo I: Nazacara – San Andrés de Machaca, expone los resultados del Rescate, Monitoreo y Análisis de materiales en el tramo, además de presentar unas breves conclusiones de corte semi-interpretativo. Esta sección se desarrolló en 7 páginas de texto e imágenes, acompañadas de 2 páginas únicamente de imágenes (haciendo un total de 9 páginas), entre las que destaca un mapa que presenta los dos sitios arcaicos de la región, apoyado por los resultados de un escueto análisis lítico.

Revisada la presente publicación, no se puede más que aplaudir este primer intento de la ABC por iniciar lo que, esperemos, sea una larga secuencia de publicaciones que facilite el acceso, tanto a investigadores como al público en general, de la información que sus extensos bancos de datos albergan. Sin duda, el compromiso de las instituciones estatales con el patrimonio, reflejado en su capacidad de gestionar fondos para su difusión (no sólo en medios escritos), es clave en la construcción de políticas públicas de sensibilización, y puede situar a la ABC en la vanguardia de la generación de espacios y normativa que permita la liberación de esta valiosa información, que a su vez construye identidad.

Más allá de la presentación de los datos, la publicación muestra una serie de falencias que debieran ser superadas en futuras publicaciones de la ABC, a fin de lograr publicaciones comprensibles, enmarcadas en estándares de calidad, que reflejen la seriedad de la institución. Inicialmente, la ABC no puede caer en la mala práctica del desconocimiento de los derechos de propiedad intelectual, por lo que sus textos deberían considerar -siempre- el nombre de los especialistas que los generen (aún si se tratara de extracciones de texto de los informes). En segundo lugar, es necesario un proceso de corrección de redacción (del que incluso yo no escapo al escribir estas reseñas), que hagan de la lectura un proceso fluido que facilite la comprensión, evite un uso impreciso de conceptos, o la construcción inadecuada de oraciones difícilmente comprensibles. En tercer lugar, es necesario que las instituciones comprendan que los especialistas tienen mucho que decir, por lo que 49 páginas (con un abuso indiscriminado de imágenes que ocupan páginas enteras) evitan la verdadera difusión de datos que requieren de espacio.

En cuanto al tema de la «Gestión», es oportuno precisar lo que expresa la Ley Nº 530 (del Patrimonio Cultural Boliviano), que establece, en su Artículo 4, numeral 23, que la Gestión del Patrimonio Cultural «Es el conjunto de actuaciones programadas y coordinadas con el objetivo de conseguir una óptima conservación, manejo y aprovechamiento del Patrimonio Cultural.». Ahora bien, y acorde a lo que establece el numeral 9 el Artículo 3, esta gestión «debe ser una acción compartida y coordinada entre las diferentes entidades territoriales autónomas, las instituciones del nivel central del Estado y la sociedad organizada. El Ministerio de Culturas y Turismo, como órgano rector promoverá esta coordinación.«. Además, dicha ley reconoce, como actuaciones programadas en la gestión del patrimonio: el registro, la conservación, la protección, la investigación, la restauración y la difusión, por lo que el título del texto parece muy amplio en relación a las acciones que describe.

Finalmente, si nos hallamos -por fin- en el camino de la verdadera «Gestión», bajo el enfoque que nuestra propia normativa delimita, invitamos a la ABC a participar más allá de la difusión, tarea que muchas otras instituciones juzgan como final y liberadora, comprometiendo su participación en proyectos de investigación, conservación y restauración que provengan de las necesidades que las propias comunidades les expresan, como parte de un verdadero proceso de coordinación.

Javier Mencias Bedoya

Junio 2019

MATERIALES ARQUEOLÓGICOS RESCATADOS EN MAZOCRUZ Y CHACOMA (VIACHA) FUERON ENTREGADOS AL MUNICIPIO

Hoy miércoles 14 de mayo del 2019 se hizo efectiva la entrega del material arqueológico rescatado de la extraordinaria cámara funeraria Inca pacaje encontrada en los predios de una concesión minera cedida para la explotación a ESMICAL S.A. El acto de entrega estuvo supervisado por técnicos del Ministerio de Culturas y Turismo, personal del Gobierno Autónomo Municipal de Viacha y los arqueólogos responsables del proyecto dirigido por Wanderson Ezquerdo de la empresa consultora Scientia S.R.L., cuyo Director el arqueólogo Jedú Sagárnaga también estuvo presente.

Fueron entregadas 42 cajas bajo una revisión exhaustiva, a fin de que sean almacenadas en un depósito especial que el Gobierno Municipal de Viacha dispuso para tal efecto. Se espera que en el corto plazo, se construya o habilite una sala museográfica con instalaciones que cumplan con las condiciones de conservación, seguridad y gestión técnica que posibilite exhibir los resultados materiales del hallazgo, así como contar  aspectos sobre su importancia para la arqueología y el pasado prehispánico de los pueblos de Viacha.

Se espera que estos bienes cuenten con la seguridad y el cuidado necesarios en el lugar donde fueron depositados, entendiendo que la UDAM del MDCyT ha demandado todas las medidas de seguridad y conservación que requieren este tipo de materiales (orgánicos e inorgánicos).

Entrega del material cotejando cantidad y peso de cada artefacto

Técnicos del MDCyT, GAMV y SCIENTIA SRL cotejan los datos de entrega de cada artefacto arqueológico

Se entregaron 42 cajas de material arqueológico para depositarse en un espacio designado especialmente por el GAMV

Acta de entrega

Reseña del libro: Qala Uta: Conservación de un sitio arqueológico prehispánico de la Isla Qiwaya

Plaza, Víctor & Irene Delaveris.

  1. Qala Uta: Conservación de un sitio arqueológico prehispánico de la Isla Qiwaya. Resultados del «Proyecto de conservación y apoyo al turismo de tres sitios arqueológicos patrimoniales: Culli Culli, Qiwaya y Cóndor Amaya, Período 2016-2018» (Fase Qala Uta, Isla Qiwaya). La Paz: Embajada de Suiza en Bolivia, Gobierno Autónomo Municipal de Puerto Pérez, Ministerio de Culturas y Turismo. 150 páginas.

Javier Armando Méncias Bedoya

Inicialmente, debemos convenir que el ICOM conceptúa la Conservación de la siguiente manera (Resolución de la XV Conferencia Trianual del ICOM-CC en Nueva Delhi, 2008) :

  • Conservación – Todas aquellas medidas o acciones que tengan como objetivo la salvaguarda del patrimonio cultural tangible, asegurando su accesibilidad a generaciones presentes y futuras. La conservación comprende la conservación preventiva, la conservación curativa y la restauración. Todas estas medidas y acciones deberán respetar el significado y las propiedades físicas del bien cultural en cuestión.
  • Conservación preventiva– Todas aquellas medidas y acciones que tengan como objetito evitar o minimizar futuros deterioros o pérdidas. Se realizan sobre el contexto o el área circundante al bien, o más frecuentemente un grupo de bienes, sin tener en cuenta su edad o condición. Estas medidas y acciones son indirectas – no interfieren con los materiales y las estructuras de los bienes. No modifican su apariencia.
  • Conservación curativa – Todas aquellas acciones aplicadas de manera directa sobre un bien o un grupo de bienes culturales que tengan como objetivo detener los procesos dañinos presentes o reforzar su estructura. Estas acciones sólo se realizan cuando los bienes se encuentran en un estado de fragilidad notable o se están deteriorando a un ritmo elevado, por lo que podrían perderse en un tiempo relativamente breve. Estas acciones a veces modifican el aspecto de los bienes.
  • Restauración – Todas aquellas acciones aplicadas de manera directa a un bien individual y estable, que tengan como objetivo facilitar su apreciación, comprensión y uso. Estas acciones sólo se realizan cuando el bien ha perdido una parte de su significado o función a través de una alteración o un deterioro pasados. Se basan en el respeto del material original. En la mayoría de los casos, estas acciones modifican el aspecto del bien.»

Comprendido aquello, podemos iniciar nuestra reseña. Como contenido, esta obra despliega un corto prólogo, escrito por la Ministro de Cultura Wilma Alanoca, y una presentación del embajador suizo Roger Denzer, además de una introducción, 4 acápites principales que inician en la página 19 y un apartado de Anexos.

El primer acápite, denominado Medio Ambiente y Población, describe de forma sucinta algunos de los aspectos geográficos, ambientales y poblacionales que conforman el complejo entramado comunitario y social, atribuyendo al principio de aleatoriedad la distribución de las «estructuras arquitectónicas de porte diferente» (pp. 20) que conforman el complejo arqueológico de Qala Uta.

El segundo acápite, El panorama arqueológico de la región donde se encuentra Qala Uta, presenta una síntesis, a manera de relato, del conocimiento arqueológico que se ha acumulado en la región inmediata, durante el último siglo de investigaciones sistemáticas. Además, reseña las intervenciones y observaciones realizadas por otros investigadores, del siglo pasado e inicios del presente, en el complejo, finalizando con una muy escueta revisión de antecedentes relacionados a otros procesos conservativos ejecutados.

En el acápite de Resultados del desarrollo del proyecto, el tercero y más extenso del libro, hallamos un muy detallado plano con las ubicaciones geo-referenciadas y dimensiones de todas las estructuras que conforman el complejo de Qala Uta (más de 300). Posteriormente, se detalla la metodología empleada en el relevamiento arqueológico de estructuras y en la prospección pedestre del área (para la identificación de tipos cerámicos en superficie), además de las excavaciones arqueológicas de dos tipos: prospectivas (junto a las estructuras, para detalles constructivos) y de rescate (de contextos funerarios). La parte más interesante del acápite está compuesto por los análisis arquitectónicos y de conservación; el primero de ellos -algo corto- con descripciones de tipologías, caracterizaciones y procesos constructivos, mientras que el segundo presenta un buen desarrollo explicativo de los criterios de conservación, la metodología empelada, los resultados del diagnóstico y los procesos de conservación curativa y restauración ejecutados. El capítulo finaliza describiendo el mecanismo de rehabilitación del museo comunitario, la ejecución de talleres de sensibilización y capacitación patrimonial, y la recuperación de la historia oral de la comunidad de Qiwaya.

Finalmente, el cuarto acápite –Sinopsis de la obra– sintetiza en tres hojas el contenido de todo el documento hasta aquí reseñado.

Ahora es menester, entonces, tratar las ausencias y virtudes de este documento, que sigue la receta de su predecesor «Conservando el legado de TAMA CHULLPA» del año 2017. Lastimosamente, notamos que no se contempla el componente paisajístico (aunque con el empleo del término paisaje se pretenda hacer creer lo contrario) como parte indisoluble de la significancia espacial y de contexto, relegando a un plano de virtual aislamiento arquitectónico a las estructuras que componen el complejo. Reviste especial importancia la reconstrucción histórica de los trabajos arqueológicos realizados en el complejo, aunque la misma no trascienda la simple compilación, dejando de lado el análisis y la posibilidad de contrastar y comparar el dato histórico, relacionado a la temática de conservación, con el dato moderno relevado y verificado en campo.

Desde el punto de vista arqueológico, la prospección superficial no aporta interpretaciones sobre el uso y significancia del espacio prehispánico, en los distintos períodos de ocupación, limitándose al cotejo de datos de investigaciones anteriores. De igual forma, el poco o nulo aporte interpretativo de las excavaciones practicadas en cercanías de las estructuras evidencia una falta de criterio para la generación de interpretaciones, y las excavaciones de rescate confinan al campo de la «extracción coleccionista» a los materiales arqueológicos «rescatados».

En cuanto a aportes se refiere, uno de ellos se generaría por el lado del estudio arquitectónico y de conservación, que sin el componente arqueológico-interpretativo (ya señalado) pierde bastante interés, convirtiéndose en un análisis puramente descriptivo. Otro de los aportes es la restauración de 6 estructuras funerarias en estado avanzado de afectación; sin embargo, no deja de llamar la atención que tratándose de una consultoría sobre «conservación de un sitio arqueológico» no se haya cumplido con procedimientos de Conservación Preventiva, como denota la falta de interés por el contexto arqueológico, y se haya prestado atención a tan pocas estructuras (comparadas con el universo total) con un lamentable énfasis en una sola tipología de estructuras.

El mayor aporte, sin dudas, es la generación de un inventario geo-referenciado de las más de 300 estructuras que componen el complejo; lastimosamente, este tipo de información, como acostumbra este tipo de consultorías, se mantendrá inaccesible, por lo que esperemos se cuestione su utilidad en este plano, y llegue a abrirse a los investigadores, que así lo requieran, para su consulta o utilización, además de la creación, con esta herramienta, del Plan de Manejo y los protocolos técnicos necesarios para dar continuidad a el proceso de gestión iniciado con este trabajo.

NUEVA REUNIÓN DE LA SOCIEDAD DE ARQUEOLOGÍA DE LA PAZ

Entre el 19 y 20 de julio del 2018 se llevará a cabo la VI Reunión de la Sociedad de Arqueología de La Paz, en su 12vo aniversario de creación. El evento se desarrollará en el Salón Max Portugal de las carreras de Arqueología – Antropología de la Universidad Mayor de San Andrés, que queda en el Edificio nuevo de Ciencias Sociales, detrás del Edificio Monoblock. Están abiertas las inscripciones para asistentes.  En esta ocasión se presentarán los últimos avances de investigación arqueológica en Bolivia y una mesa de discusión sobre el rol que juega la academia en arqueología con relación a la sociedad.

Han comprometido su participación investigadores socios de la SALP, investigadores independientes y personalidades destacadas en el ámbito arqueológico, entre ellos Dante Angelo de la Universidad de Tarapacá, John Janusek de la Universidad de Vanderbilt, Juan Villanueva de la Universidad de San Andrés, Karina Aranda, Carlos Lémuz, Roxana Pérez, Javier Mencias, Sabrina Alvarez y Eleana Maldonado de la Universidad Mayor de San Andrés – Sociedad de Arqueología de La Paz; José Capriles de la Universidad de Pensnsylvania, Sergio Calla y Roger Cossio de la Universidad Mayor de San Andrés, además de Guido Valverde investigador genetista de la facultad de Medicina de la Universidad Mayor de San Andrés.

 

La puesta en vigencia de un nuevo reglamento de autorizaciones abre la discusión sobre los aspectos técnicos, éticos y legales de la Arqueología de Contrato

Recientemente ha sido aprobado un «Reglamento de Autorizaciones para trabajos arqueológicos en obras públicas y privadas del Estado Plurinacional de Bolivia», cuyo contenido y forma de elaboración ha sido fuertemente cuestionado, tanto por la Sociedad de Arqueología de La Paz, autoridades de la Carrera de Arqueología y Antropología de la Universidad Mayor de San Andrés y una parte importante de la comunidad de arqueólogos que trabajan en consultoría con este tipo de proyectos. La falta de una socialización previa, los errores legales y técnicos, así como el posible daño al que se expone el patrimonio con este nuevo reglamento, son los puntos que mayor preocupación y debate han traído a la comunidad arqueológica universitaria, pues gran parte de éste desencuentro ha sido ventilado en los escenarios universitarios.

Dos eventos con la misma temática, pero con distintas ópticas han «casualmente» coincidido en implementarse la primera semana de abril.  Uno organizado por el Centro de Estudiantes de la Carrera de Arqueología y la docente a cargo del laboratorios de Zooarqueología de la Carrera de  Antropología -Arqueología;  y otro similar organizado por el OPCA y un grupo de consultores en arqueología de contrato.  La presente comunicación se centra en resumir y analizar ambos eventos desde una mirada estudiantil, para como corolario formular algunas conclusiones y cuestionamientos que contribuyan a continuar con un necesario debate, al cual todos los arqueólogos y estudiantes deben sumarse, pero desde una opinión informada, crítica y académica.

Evento 1

El 2 de Abril del presente se llevó a cabo un seminario organizado por el Observatorio de Patrimonio Cultural Arqueológico (OPCA) sobre la temática de la llamada “Arqueología de Contrato”. El seminario estaba dirigido a los estudiantes de la carrera de Arqueología y para ello invitaron a expositores profesionales consultores en arqueología de contrato, como Sergio A. Calla Maldonado (Altrove Srl), Maria del Pilar Lima Torres y Jedu Sagarnaga (Scientia SRL).

Las exposiciones tenían el objetivo de mostrar  la perspectiva del arqueólogo profesional en un ámbito laboral que involucra diferentes instancias con los cuales el arqueólogo debe relacionarse, por un lado la empresa que lo contrata para cumplir una exigencia legal; por otro las autoridades territoriales competentes (Gobiernos autónomos municipales, departamentales e indígena originario campesino), y finalmente, la autoridad sectorial central competente (MDCyT).

Se planteó que en los hechos, algún sector  ve el trabajo del arqueólogo como si fuera “enemigo de la empresa”, esto porque depende  del profesional el hacer el trabajo exploratorio, elaborar un informe para las autoridades competentes y liberar el área por donde se ejecuta la obra de la manera más expedita posible,   respondiendo a los tiempos estipulados por las empresas (constructora, caminera, minera u otras), pero también a las expectativas del estado de proteger y documentar rigurosamente el patrimonio municipal, departamental o nacional . Este aspecto lleva a que dependa absolutamente del arqueólogo el cumplimiento de la obra dentro de una serie de plazos muy estrictos, o si se diera el hallazgo de un sitio considerado patrimonial o arqueologicamente importante, se podría reevaluar el proyecto inicial  y definir nuevos plazos que ayuden a cumplir con los protocolos de protección correspondientes.

Otro aspecto abordado en las charlas de los conferencistas, fue  el proceso que debe conocer un arqueólogo al momento de realizar un trabajo de este tipo, que va desde el lugar dentro del grupo de trabajo en el que los consultores se hallan, hasta las distintas medidas que se toman  al momento de hallarse con un sitio arqueológico. Tambien explicaron de manera sinóptica, como la evaluación de impacto y las gestiones que deben hacerse, etc.

De manera general los expositores ayudaron a dilucidar las dudas que podrían tener los estudiantes sobre el tema, tanto en lo teórico – conceptual como en lo operativo. Lo primero que se expuso fue el ámbito legal en el que se enmarcan las acciones del arqueólogo: Las leyes bolivianas sobre patrimonio arqueológico. En esto se incluyeron a las leyes laborales, las normas de seguridad, la Ley de pensiones y otras pertinentes.

Evento 2

A la misma hora y en un espacio contiguo, se llevó a cabo un segundo evento denominado «Seminario sobre Investigación Arqueológica versus Arqueología de Contrato»,  cuya duración fue de dos días, teniendo como expositores a las siguientes personas: Vélia Mendoza (Encargada del laboratorio de Zooarqueología de la Carrera de Arqueología y ex funcionaria de la UDAM), Irene Delaveris (Consultora conservadora de la UDAM y docente invitada de la Carrera de Arqueología), Victor Plaza (Arqueólogo consultor del MDCyT), José Luis Paz (Jefe de la UDAM del MDCyT), Ruden Plaza (Técnico de la UDAM y docente de la Carrera de Arqueología) y Ruben Mamani (Consultor independiente y ex funcionario de la UDAM).

La mayoría de las exposiciones intentaron resaltar  la visión fiscal de cómo debe proceder un arqueólogo en un contrato, cuales son los protocolos a seguir según los lineamientos de la UDAM, desde los trámites burocráticos, el registro, la conservación de las piezas y los resultados, marcando la diferencia que existe con respecto a estudios de investigación arqueológica, como se la entiende desde la academia. Las exposiciones sirvieron para introducir a los estudiantes sobre cómo se entiende  la investigación y el trabajo en Arqueología de Contrato, probablemente desconocidos para muchos de los estudiantes de primeros semestres. En el segundo día se abordó el contenido del Reglamento de autorizaciones, de la distribución del mercado de trabajo (calificado como monopolio de algunos consultores), la determinación de un sitio arqueológico, la permanencia de los consultores en campo mientras se desarrolla el trabajo, entre otros.

Por el título del seminario existía la impresión que el seminario expondría los pros y contras de lo que significa la Arqueología de Contrato, que se cuestionaría el nombre que se le da, las visiones que se tienen sobre ella y que se terminaría con una especie de debate lo cual resultaría interesante, pero tomó otro camino y se la abordo con una perspectiva diferente, que también resultó enriquecedora, desde la experiencia de los estudiantes que asistieron.

Arqueología de contrato, posiciones críticas

Desde hace mucho tiempo la arqueología de contrato ha generado repercusiones y amplios debates en el concierto de la arqueología académica a nivel mundial, sin ir más lejos en el TAAS (Teorías Arqueológicas de América del Sur) realizado por última vez en nuestro país el 2016, mostró un amplio manejo de la temática. Una de las disertaciones más resaltantes fue la del Dr. Cristóbal Gnecco, quien manifestó que la arqueología de contrato promueve la modernización, donde la arqueología entra en una fase corporativa, traducida en una relación «descarada» con el capitalismo, que los arqueólogos de contrato se convierten en cómplices de la destrucción del patrimonio, que la arqueología de contrato obra en acuerdo con el desarrollo, y que muchos piensan que este desarrollo es inevitable.  Que no existe claridad sobre la arqueología de contrato y que lo que se dice de ella es lo siguiente:

  • Amplía el mercado de trabajo para los arqueólogos.
  • Expone el entendimiento del pasado y genera nuevo conocimiento.
  • Salva el patrimonio.
  • Educa y salva el pasado en peligro.

Sobre las anteriores premisas, Gnecco manifestó que los arqueólogos de contrato no cuestionan la arqueología de contrato, lucran con ella, se convierten en cómplices, no sé profundiza en la ética, que la arqueología de contrato habla en términos de responsabilidad social de las empresas, que la arqueología de contrato es un señuelo para distraer a la arqueología académica, que el asunto final no es el registro arqueológico sino la liberación de suelos.

Está problemática viene resultando ser más compleja si tomamos en cuenta el contexto en el que se desarrolla la arqueología de cada país. La discusión que explico más arriba resultó en un largo debate, donde muy pocos arqueólogos bolivianos se manifestaron. Actualmente todos defienden lo que creen a bien, pero existe la carencia de un debate donde se generen ideas o emerjan claras posiciones  respecto al tema, donde no sólo estén involucrados arqueólogos, sino también las comunidades, instituciones, empresas, gobierno y pueblo en general.

Por último, volviendo a aquella charla, del debate que se produjo en el TAAS, Gnecco no sólo se decantó por criticar a la arqueología de contrato, también propuso: mejores estándares para llevarla a cabo, publicaciones abiertas, democratización del mercado, regulaciones severas. Algo así como lo que muchos opinan que el reglamento de excavaciones en arqueología debiera reflejar.

La arqueología de contrato desata cuestionamientos respecto a la idoneodad ética de los consultores, debido a que son directamente pagados por las empresas, las cuales están obligadas a cumplir con sus deberes legales impuestos por las leyes 1333 y 530. Este hecho hace que el arqueólogo consultor sea frecuentemente centro de la crítica del medio académico de investigación «pura». A esta observación interpelatoria se añaden otros factores importantes; el primero y principal es el escaso tiempo que las obras de ejecución que se da a los proyectos, generalmente considerados como insuficientes para la realización de un trabajo campo completo, es decir que se asume que no se trabaja con una metodología y  técnica óptima para la recuperación de toda la información contenida en los substratos arqueológicos. Otro aspecto observado tiene que ver con las dificultades de acceso a información y tiempo limitado para hacer una exhaustiva revisión de antecedentes  que permitan contextualizar el ámbito del proyecto. Mucho más cuando las normas vigentes asumen que todo territorio cuenta con antecedentes de investigación arqueológica (ver artículo 1 del Nuevo Reglamento de Autorizaciones), lo cual no es real. Lo cierto es que la presión de tiempo de las grandes obras civiles es muy fuerte y tienen su efecto sobre la eficiencia y suficiencia del proyecto respecto a los objetivos de proteger y conservar el patrimonio arqueológico.

En nuestro contexto la arqueología de contrato esta visibilizándose desde hace un buen tiempo como una posibilidad cierta de trabajo para los futuros profesionales, cuya formación no esta diseñada para este tipo de intervenciones, pues demandan otro tipo de metodologías y conocimientos específicos, como los que rigen los estudios de evaluación de impacto ambiental, los estudios de evaluación de impacto arqueológico y fundamentalmente las leyes y reglamentos que rigen el trabajo arqueológico.

El pasado 25 de Marzo, el periódico Página Siete publico 12 observaciones efectuadas por la Sociedad de Arqueología de La Paz (SALP) sobre el Reglamento de Autorizaciones  para trabajos arqueológicos en obras públicas y privadas del Estado Plurinacional de Bolivia, promulgado por el Ministerio de Culturas mediante Resolución Ministerial 20/2018 del pasado 18 de enero, advirtiendo sobre graves problemas conceptuales, incongruencias y ambigüedades legales que ponen en peligro al patrimonio arqueológico.

Revista Nuevos Aportes

Modelando la Tierra: Practica Tradicional de los Olleros de Chijipata Alta del Altiplano de Bolivia

Publicación destinada a difundir el conocimiento tecnológico de los olleros de la comunidad de Chijipata Alta, Bolivia. Producida por el Proyecto Olleros Titicaca Sur, bajo el auspicio de la Universidad McMaster de Canadá.

Autores: Victor W. Plaza Martinez y Andrew Roddick